Antonio Nariño, prócer de la patria, nació en Santafé en 1765 y, con los años, se convertiría en uno de los políticos más importantes en la época de la Independencia del Virreinato de Nueva Granada de España.

Retrato de Antonio Nariño (Fuente: Google)

Antonio nació en una familia bien acomodada, lo que le permitió acudir a estudiar al Colegio Mayor y Seminario San Bartolomé, de los Jesuitas. Era tal su interés en todo tipo de materias, que llegó a tener la mejor biblioteca de la Nueva Granada (más de dos mil volúmenes).

Antonio Nariño fue, sin duda, uno de los hombres más sobresalientes de la época de la Independencia de la Nueva Granada. Desempeñó varios cargos públicos, todos muy importantes para el desarrollo de la joven república, que nacía en esos años. También fue uno de los mayores exportadores de quina, café y té de la capital de la Nueva Granada. Se casó en 1784 con una joven hija de españoles inmigrantes en América, con la que tuvo seis hijos.

En sus primeros años en la política, Antonio Nariño se desempeñó como Alcalde de Santafé (1789) y Tesorero interino de diezmos del arzobispado. Después, ya en el año 1793 y siendo testigo de las injusticias que se cometían entre la población, tradujo y publicó de forma clandestina la “Declaración de los Derechos del Hombre”, que había sido prohibido en las colonias de España por ser un documento francés y muy liberal.

Antonio Nariño (Fuente: Google)

Esto motivó su ingreso en la cárcel y su traslado a España como prisionero de alta traición. Una vez allá, consigue escaparse y permanecer en Europa un tiempo antes de volver a la Nueva Granada. No duró mucho su libertad, ya que el virrey Pedro Mendinueta convino que era más seguro tenerlo recluido en prisión que permitirle vivir con su familia.

Pasó Nariño varios años en la prisión en Cartagena hasta que, en 1810, la Junta de Santafé decide liberarle. Antonio se las arregló para volver a la capital de la Nueva Granada, llegando a tiempo de la organización del Congreso de las Provincias de la Nueva Granada, del que fue secretario. El Congreso no tuvo tanto éxito como se esperaba, debido, sobre todo, a las opiniones encontradas entre centralistas y federalistas, que no pudieron llegar a un consenso. Ante este fracaso, Cundinamarca se erige como estado individual, cuyo presidente fue Jorge Tadeo Lozano. Sin embargo, renunció a su cargo apenas dos meses después de recibirlo, debido a las presiones que ejercía Nariño desde su periódico “La Bagatela”.

El puesto pasó a manos de Antonio, quien se mantuvo en el cargo durante dos años, hasta 1813, momento en que lo abandona para acudir a defender a sus paisanos en Quito del avance español. Cuando estaban a punto de conseguir la victoria, fueron derrotados, y nuevamente Nariño volvió a prisión. Esta vez sería por seis años.

Años más tarde, Antonio se encontraría con Simón Bolívar, quien le dio un nuevo cargo: vicepresidente interino, que tenía como objetivo instalar el Congreso Constituyente. Nariño no pudo llevar a cabo su misión por motivos de salud, que le llevaron de vuelta a Santafé. Sin embargo, el Congreso le eligió como senador para representar al Congreso en Santafé. Al mismo tiempo, el general Francisco de Paula Santander le designaba comandante general de armas de la provincia de Cundinamarca y presidente de la comisión de repartimiento de bienes nacionales.

Casa donde vivió y murió Nariño en Villa de Leyva

En 1823 se levantaron todos los cargos que habían perseguido a Nariño a lo largo de su vida, como las deudas de las que se le hacían responsable de sus tiempos de tesorero del arzobispado; el haberse entregado en Pasto y haber permanecido ausente fuera del país. Después de su absolución, Nariño renunció a cualquier cargo público.

Ese mismo año, con solo 58 años, Antonio murió en Villa de Leyva, a donde se había trasladado para descansar aquejado de varias enfermedades.

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