¿Dónde murió Simón Bolívar? No sé en qué parte de la conversación estábamos, pero salió esta pregunta en el trabajo. La situación era más grave de lo que pensaba: la mayoría de los sondeados no supieron dar con la respuesta correcta. Todos daban excusas variadas:

  • Es que yo estudié en un colegio distrital.
  • Es que mi profesora de historia era bruta.
  • Eso pasó hace mucho tiempo.
  • En el Pantano de Vargas.
  • En Cuba.
  • ¿Eso se estudia?
  • No sé, pero era veneco.
  • ¿y dígame usted donde murió Colón?
  • Eso a nadie le importa.
  • En Barranquilla o Cartagena, no recuerdo bien.
  • En la Quinta, ahí donde Monserrate. Sí, donde está esa camita.

El Libertador, el héroe nacional de este y otros países, el Hombre de América… murió y no saben dónde. Los que conocían la respuesta fueron tan solo 4 de un total de 12 personas encuestadas. De esas 4, una acertó porque recordaba una canción. En fin, dado que la pregunta sobre su muerte era desconocida, imagino que el resto de su vida no es menos, así que aquí va un resumen.

Nació un 24 de julio en el seno de una familia perteneciente a la aristocracia caraqueña, lo que le permitió acceder a una buena educación, primero en Venezuela y, más tarde, en Europa. Fue allá, en Madrid, donde conoció a la que sería su esposa, María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza. La joven pareja se trasladó a Caracas, lugar donde María Teresa murió al poco tiempo de fiebre amarilla. Sí, es cierto, para todo al que le pese, Bolívar estuvo casado con una española.

Retrato de Simón Bolívar (Fuente: Google)

Después de otros viajes por el Viejo Continente, Simón Bolívar regresó a Venezuela con la firme idea de liberar a su patria del yugo español. Aprovechó el momento de crisis que atravesaba España, a las puertas de la Guerra de Independencia, y se sumó a la causa revolucionaria. En ese contexto, se forma en Caracas una Junta de Gobierno, que tuvo como objetivo principal la firma del Acta de Independencia y la constitución de la Primera República. Todo eso para el año 1811.

La recién creada República envía a Simón a Londres para solicitar apoyo a los ingleses quienes, a pesar de ser aliados de España en contra de Napoleón, tenían interés en sacar a los peninsulares de América. Una vez más, Bolívar volvió de Europa con nuevas ideas. Así, redactó en Cartagena el Manifiesto de Cartagena, donde explicaba las causas por las cuales la Primera República había tenido tan poco éxito.

El ya coronel se dedicó, desde entonces, a intensificar su vida militar. Tuvo una participación destacada en las incursiones por el norte de Colombia, pues ayudó a detener a los realistas. Después de estas, inició la Campaña Admirable, por la que los españoles resultaron vencidos en territorio de la actual Colombia. Por solicitud de Camilo Torres, Presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, Simón se hace con Santafé.

Abandonó el continente para viajar a Jamaica, donde escribió la Carta de Jamaica, en la que habla de su proyecto de crear una gran confederación llamada Colombia. Estaba convencido de que para conseguir una independencia total de España, los jefes debían unir los esfuerzos bajo una sola persona y crear un país lo suficientemente fuerte como para aguantar un contraataque.

Con esta idea en mente, Bolívar detuvo a las fuerzas del español Pablo Morillo, El Pacificador, que tuvo que abandonar la lucha. Simón, junto a Francisco de Paula Santander, siguió avanzando por la Nueva Granada y parte de América Latina. Juntos vieron nacer la República de Colombia en el Congreso de Cúcuta. En esa época, Colombia abarcaba los territorios de Venezuela y Nueva Granada, teniendo en cuenta que aquí se incluía hasta Quito. Así pues, Simón Bolívar fue Presidente de la nueva República y, Santander, Vicepresidente.

Ese año, en 1819, Bolívar cruzó los Andes y se enfrentó a los españoles que quedaban en el territorio en la Batalla del Pantano de Vargas, donde los realistas sufrieron fuertes bajas. El 7 de agosto tuvo lugar la Batalla de Boyacá, que fue definitiva. Las luchas se llevaron a cabo bajo el famoso Decreto de Guerra a Muerte.

En los años siguientes, Bolívar liberó Venezuela y Perú. Se dedicó también a la administración del estado, a crear un sistema fiscal, la justicia y otros asuntos de gobierno.

Busto del Libertador en el Parque Simón Bolívar de Bogotá (Fuente: Google)

A final de los años 20 del siglo XIX surgen las primeras rivalidades entre los generales, con adeptos de Santander por un lado, y de Bolívar por otro. De hecho, El Libertador sufrió un atentado en Bogotá que casi acaba con su vida, si no fuera por la actuación decisiva de Manuela Sáenz, su pareja de la época.

Bolívar dimitió del Congreso en 1830, Perú se declaró en su contra y el nuevo Presidente de Venezuela le desterró. Bolívar quedó muy afectado por la situación vivida y se trasladó a Santa Marta. Allí, aquejado de tuberculosis, le sorprendió la muerte, con tan solo 47 años. Sus restos reposaron en la ciudad costeña hasta que fueron trasladados a Venezuela, tal y como él pedía en su testamento.

Al final de su vida, Simón Bolívar había tenido muchos títulos y cargos, alguno de los cuales desempeñó al mismo tiempo: fue Presidente de la Gran Colombia y Venezuela, dictador del Perú y Presidente de Bolivia.

Así que ya saben dónde murió El Libertador. Uno de los pocos que acertó me dijo “Debe ser en Santa Marta porque ahí hay una joda de Bolívar”. Olé.

La mayoría dice que nació en Génova, en una familia de comerciantes. Otros dicen que era catalán, pues aparecen palabras del catalán en sus escritos. También existen las tesis de Baleares y Portugal como posibles lugares de nacimiento. Lo último, que era de origen sefardí: genovés de nacimiento, pero con ascendientes catalanes judíos huidos en el siglo XIV. De ahí podía venir el hecho de que el mismo Colón tratase de ocultar sus orígenes, porque era un judío converso.

Algo en lo que se basan muchos para buscar su origen es la lengua que hablaba. Sin embargo, dado que había viajado y vivido por todo el Mediterráneo, tenía modismos de varios idiomas. La mayoría de sus obras están en castellano, aunque incluye giros del catalán y del portugués. Apenas tiene escritos en italiano, aunque el latín lo hablaba con influencia hispánica, no italiana.

Cristobal Colón (Fuente: Google)

No tuvo mucho acceso a formación, razón por la cual se lanzó a la mar desde muy joven.  Hacía pequeños viajes por el Egeo y el Mediterráneo. Su hijo Hernando contaba en sus memorias que Cristóbal había estudiado letras, lo que le permitía entender a los astrónomos. Sin embargo, no hay demasiada documentación que aclare estas ideas.

Hasta 1485 se casó y vivió en Portugal. Desde allí, tuvo oportunidad de realizar viajes a multitud de destinos, entre los que destacan Inglaterra, Irlanda, África, Canarias e Islandia, lugar donde se escuchó hablar de unos caminos que llevaban a Terranova por el oeste.

Para esa fecha, Cristóbal ya tenía en mente un gran proyecto para llegar a las Indias. Lo expuso a Juan II, Rey de Portugal, quien, con una junta de expertos, desestimó el proyecto.

Con un No sobre la espalda, Cristóbal, ya viudo, decide probar suerte en Castilla. Entra por Palos de la Frontera y se hospeda durante algún tiempo en el Monasterio de La Rábida, donde conseguiría adeptos a la causa entre los frailes. A través de ellos logró llegar hasta Isabel I, quien por aquel entonces se encontraba en Córdoba, donde había establecido la corte junto a su esposo.

La Reina se interesó en el proyecto y, aunque un grupo de expertos lo valoró y determinó que el viaje era imposible en varias ocasiones, puesto que la distancia a las Indias era demasiado larga, finalmente obtuvo el beneplácito de la Corona. Sin embargo, hubo de esperar a que terminase la conquista de Granada y ganar el apoyo de Fernando, el rey. Además, tuvieron que suscribir las Capitulaciones de Santa Fe, pues los requerimientos de Colón eran demasiado altos para lo que podía ofrecerle la Corona. Con ese documento, Colón pondría parte de su dinero para la campaña, a cambio de recibir títulos y a contar con ganancias de la expedición.

¿Por qué se decidió Colón a presentar su proyecto? El navegante tenía varios motivos:

  • La razón principal era encontrar una ruta a oriente, hasta Japón, navegando en dirección oeste. De este modo, podría traer productos asiáticos a Europa sin tener que atravesar el continente y cruzarse con los otomanos, que en esa época, ya eran un imperio.
  • Había leyendas que contaban que existía tierra cerca de Europa.
  • Otro motivo se relata en la historia que cuenta que estando Colón en una isla portuguesa del atlántico, fue responsable de un marino quien, a punto de morir, le confesó que su barco fue arrastrado en una ocasión desde África al Caribe.
  • La circunferencia de la Tierra, que en esa época se creía que era menor a la que en verdad es, por lo que creyeron que las Indias estaban más cercanas.

Así pues, con el Sí de la Corona y el entusiasmo por el viaje, Colón se presentó en Palos, donde debía reclutar a los marineros que le acompañarían en su misión. Necesitó la ayuda de los hermanos Pinzón, navegantes reconocidos en la zona, ya que él no despertaba confianza suficiente. Con ellos, consiguieron reunir el dinero y otros recursos necesarios para el viaje, como por ejemplo, las tres carabelas.

Cristóbal Colón fue hasta cuatro veces a América:

  • La primera vez salió de Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492 y llegó a las Bahamas el 12 de octubre del mismo año, en poco más de dos meses. En ese viaje estuvo en Cuba y La Española. No duro mucho tiempo, pues volvió a España para marzo del siguiente año. Con unos 90 soldados, fundaron el Fuerte Navidad, el primer asentamiento español en tierra americana.
  • El segundo año tocó Puerto Rico y Jamaica. Cada vez los periodos de viaje se hacían más cortos y las estancias más largas. En esta ocasión, tenían como misión colonizar y predicar el catolicismo entre los indígenas.
  • En el tercer viaje por fin llegó a tierra continental, pues estuvo en las costas de Venezuela. Ya le acompañaba Bartolomé de Las Casas.
  • En su último periplo por tierras americanas, Cristóbal tuvo oportunidad de conocer Santo Domingo y Honduras, además de Colombia, pues paró en el Golfo de Urabá.

Se sabe que Colón no fue el primero en llegar a América. Sin embargo, fue pionero al establecer una ruta marítima a las “Indias Occidentales” y crear contactos con los indígenas, para lo cual los había reconocido previamente como nación.

Palos de la Frontera (Fuente: Google)

Cristóbal Colón escribió su testamento un día antes de morir. Todas sus posesiones las repartió entre su hijo Diego y su hermano Bartolomé. El que fuera Almirante, Virrey y Gobernador de las islas y tierra firme de las Indias descubiertas y por descubrir, se fue un 20 de mayo de 1506, apenas 14 años después de que avistara tierra al otro lado del mundo.

Después de muerto, su cuerpo siguió viajando, ya que pasó por Valladolid, Sevilla, Santo Domingo y Cuba, para volver finalmente a la Catedral de Sevilla, donde tiene un importante monumento funerario. Aun quedan restos de Colón en Santo Domingo, pues años más tarde se encontró una caja con restos y una inscripción con su nombre. Parece que cuando se hizo el traslado no se sabía bien cuál era la tumba de Colón, pues casi todas estaban en mal estado. Seguramente solo se llevaron una parte.

Se tomaron muestras de ambos esqueletos y se concluyó que los restos de Sevilla son los de Colón, pues el ADN coincide con el de su hijo Diego y con los de su hermano Hernando.

Hoy en día son muchas las plazas, ciudades, esculturas, monumentos, días del año, provincias, ríos y hasta monedas que llevan su nombre, como muestra del homenaje que le hacen los pueblos. Incluso Colombia debe su nombre al navegante.

Ya he escrito varias entradas hablando de la época colonial. Tenía pendiente escribir sobre esos personajes que eran malos malos, que pasaron a la historia por ser absolutamente malvados. He podido establecer un ranking de los tres españoles más malosos. Tanto era así que instauraron lo que hoy se conoce como el Régimen del Terror.

El primero de ellos pertenecía a una familia con tradición militar y trabajaba como profesor en la Academia Militar de Barcelona. Juan de Sámano se cuenta como el último virrey de la Nueva Granada, aunque no fue hasta finales del siglo XVIII cuando le sobrevino la aventura americana, momento en que fue trasladado a Cartagena de Indias como teniente. Tuvo que volver a Europa, donde luchó contra la causa revolucionaria, quedando malherido, lo que le ocasionó una cojera para toda la vida. Sin embargo, esto le valió el grado de capitán, y volvió a la Nueva Granada como gobernante de Riohacha.

Sámano (Fuente: Google)

El Virrey Amar y Borbón lo llamó a palacio solicitando su ayuda en la represión contra los criollos, que en esa época ya comenzaban a buscar la independencia. Aquí ya sería coronel, estando al mando del batallón de línea auxiliar de Santafé de Bogotá. Sin embargo, el 20 de julio de aquel 1810, Sámano permaneció encerrado en su cuartel, pues su segundo de a bordo, el teniente José María Moledo, era afecto a la causa independentista. De hecho, al día siguiente, Sámano fue relevado de cualquier cargo y en su sustitución se puso a Moledo. Sámano fue expulsado del país rumbo a España, junto a los Virreyes. Desde ese momento, supo que habría de volver a estas tierras, así fuera por desagravio.

En España se le encargó pacificar Quito y, desde allí, comenzó su ascenso hacia el norte del continente, con el fin de reclamar Cundinamarca para España. En su primera incursión no tuvo éxito, pues fue derrotado por los ejércitos de Antonio Nariño en el sur del país. Sería en la segunda ocasión cuando consiguió hacerse con el poder, alrededor del año 1816.

Fue recibido en Santafé de Bogotá por Pablo Morillo, quien le dio la bienvenida recibiéndolo con el título de comandante general de la Nueva Granada. Sámano dedicó el resto de sus días a ejercer la más dura represión sobre el pueblo. Fueron tres sus objetivos principales: ejecutar a todos los rebeldes, juzgar a los insurgentes que no merecían la pena de muerte y embargar los bienes de los afectos a la causa independentista. Así, bajo su mando fueron asesinados prácticamente todos los próceres de la patria, algunos de cuyos restos pueden venerarse hoy en la Iglesia de la Vera Cruz, en Bogotá. Entre ellos estaban Camilo Torres, Francisco José de Caldas, José María Carbonell, Jorge Tadeo Lozano, Policarpa Salavarrieta, Antonio Baraya y otros españoles que se habían unido a las tropas americanas.

Cuando los españoles fueron derrotados en la Batalla de Boyacá, Sámano tuvo que salir hacia Cartagena de Indias, donde tomaría un barco que le llevó a Panamá. Allí, enfermo y viejo, le sobrevino la muerte en 1821, por lo que nunca pudo volver a pisar suelo español.

El segundo en discordia es el teniente Pablo Morillo. A la temprana edad de 13 años comenzaba su carrera militar como soldado de infantería de marina. En esa época, el ejército español luchaba contra los insurrectos, pues las ideas de la Revolución Francesa ya habían traspasado fronteras. Más adelante tuvo especial reconocimiento en la batalla del cabo de Trafalgar, después de la cual se unió a las milicias destacando su participación en la Guerra de Independencia.

Pero la etapa de su vida por la que quiero mencionarlo llega ahora. El Rey Fernando VII, como parte de recuperación de su poder absolutista, encomienda a Morillo la “expedición pacificadora”, con la que pretendía aplastar a los rebeldes y recuperar las tierras sublevadas de América Latina, muchas de las cuales ya habían firmado actas de independencia. Llegó a la Nueva Granada en 1815, justo a tiempo de sofocar el Sitio de Cartagena. Contaba con los recursos necesarios para ello, pues de España salió con 65 buques, casi 15.000 efectivos entre infantería, caballería, artilleros, ingenieros y personas dedicadas a otros servicios. Todo eso le ayudó a recuperar las tierras para el rey.

Pablo Morillo (Fuente: Google)

Sin embargo, en 1817 debe partir hacia Venezuela a extinguir otros puntos de rebeldía, momento que aprovecha Simón Bolívar para entrar en la Nueva Granada y ganar a los españoles en la Batalla de Boyacá. Morillo se ve obligado a firmar un armisticio con los neogranadinos y, poco después, regresa a España.

Nuevamente en el reino es nombrado Capitán General de Castilla la Nueva y se le encomendó estar al mando de otras batallas que tuvieron lugar en los últimos días de Fernando VII. A la muerte del monarca, participó en la Primera Guerra Carlista y murió en 1837, en Francia.

Este militar, que fue condecorado hasta en 11 ocasiones, nunca recibió todos sus salarios ni pensión. Solicitó su retiro 16 veces a lo largo de su vida y, una vez que le fue concedido, volvieron a llamarle para luchar. Su mujer y sus hijos quedaron sumidos en la pobreza, pues, al no recibimiento de pensión alguna, hubo que sumar la expropiación de todos sus bienes que llevaron a cabo los partidarios del Régimen Absolutista.

El tercero y causante en primera instancia de los hechos ocurridos bajo el Régimen del Terror, fue el Rey de España, Fernando VII, uno de los monarcas peor tratados de la historia de España. Fue a él y a su padre a los que Napoleón engañó en lo que se conoce como las Abdicaciones de Bayona, en las que abdicaron a favor del hermano de Napoleón, José Bonaparte, sin saberlo, y quedaron presos en Francia durante seis largos años. No tardaría en estallar la Guerra de Independencia con los levantamientos del 2 de mayo de 1808, en la que los españoles se negaban a ser reinados por un dirigente francés.

Fernando VII (Fuente: Google)

En ese contexto, se reunieron las Cortes de Cádiz y aprobaron la Constitución de 1812, que consideraba a Fernando como su rey legítimo. Ese mismo año, Fernando VII pudo volver a su trono recuperando todos sus territorios y propiedades. Sin embargo, y contrariamente a lo que cabía esperar, no aprobó las acciones de las Cortes de Cádiz y reinstauró el Régimen Absolutista que reinaba en España antes de su partida. Y no solo se conformó con perseguir a los liberales: también fueron castigados los afrancesados. Trató de recuperar los territorios sublevados de América en lo que se conoce como Régimen del Terror, enviando para ello a Juan de Sámano y Pablo Morillo, apodado por esta campaña, El Pacificador.

Parecía que tenían éxito, pero finalmente sucumbieron a las fuerzas revolucionarias. El rey no desistía, y en 1820, un año después de la derrota final, preparó un contingente en Cádiz que debía salir rumbo a América. Sin embargo, este ejército, a las órdenes de Rafael de Riego, se sublevó en su contra y Fernando VII se vio obligado a firmar la Constitución.

He hablado ya en muchos post de lo que ocurrió aquí hacia el año 1810. Pero, de lo que nunca he hablado, es de lo que pasaba en España, el otro jugador de la contienda. En cierto modo, ambos hemisferios estaban en luchas parecidas, pues América quería independizarse de España y, ésta, de Francia.

Por aquellos años, España atravesaba momentos de profunda crisis económica. El Antiguo Régimen ya se mostraba débil y el país estaba en la ruina, pues había destinado muchos recursos a las causas bélicas. No había avances en la investigación científica como ocurriría en épocas pasadas, pues el Estado no era capaz de mantener al día las inversiones. De igual forma, los científicos, tachados de revolucionarios, fueron desprestigiados, algo que les dejó en el olvidó de la historia de la ciencia.

Fusilamientos del 3 de Mayo, de Goya (Fuente: Google)

Por otro lado, la monarquía seguía viviendo como en los mejores tiempos del Imperio Español. La Casa Real de Carlos IV se comportó de manera inapropiada ante el avance de Francia sobre España a las órdenes de Napoleón. De hecho, Carlos IV y su hijo el heredero Fernando VII, fueron engañados por el dirigente francés y retenidos presos en la frontera. El pueblo no lo aguantó y se levantó en Madrid el 2 de mayo de 1808, momento que todos recordamos gracias al cuadro de Goya.

Campesinos, panaderos, comerciantes… todos se lanzaron a la calle para parar el avance del ejército francés y tratar de recuperar su patria, que estaba siendo atacada. No contaron con apoyo del ejército ni de la autoridad, pero desataron la Guerra de Independencia española.

Después del levantamiento, y casi al tiempo en que en la Plaza de Bolívar se lanzaba el Grito de Independencia, en España se creaban Juntas Locales que actuaban en nombre del Rey Fernando VII. Estas Juntas fueron la raíz de la Junta Suprema Central y el Consejo de Regencia, que tenía como misión convocar a las Cortes de Cádiz, en las que los liberales quedarían encargados de redactar la Constitución de 1812.

Esto trajo una época cruenta en la que se derramó mucha sangre española: por un lado teníamos a los liberales, quienes apostaban por una nueva España que salía del Antiguo Régimen, a la vez que trataban de seguir fieles a su Rey. Por otro lado, los “afrancesados”, personas que decidieron adherirse a la causa de Napoleón y ponerse en sus filas, quienes apoyaron la llegada de José Bonaparte al trono de España.

Monumento a los Héroes del 2 de mayo (Fuente: Google)

Después de muchas idas y venidas, victorias y derrotas, finalmente el ejército español venció al enemigo. Con el apoyo de los portugueses y los ingleses, el pueblo español detuvo al francés, haciéndolo retroceder por donde había venido.

La consecuencia inmediata fue la liberación de Fernando VII en 1813. Al volver a su trono, le tomó poco tiempo rechazar la Constitución de 1812 y volver a instaurar la monarquía absolutista. Pero, al contrario de lo que muchos pensaban, no solo persiguió a los liberales: los afrancesados también salieron afectados por su política. Devolvió todos los derechos a la nobleza y el clero, lo que puso de nuevo a España al borde de la bancarrota. Vendió Florida con el fin de comprar barcos que llevasen un ejército a América que ayudara en la campaña de reconquista, pero las tropas nunca zarparon: ese ejército, recluido en Cádiz esperando para salir, se revolucionó a favor de la Constitución.  Las decisiones de las Cortes de Cádiz se hicieron soberanas, pues el Estado no podía contar con un Rey que reclama todo el poder para sí mismo, sin compartirlo con el pueblo.

La noticia de las Juntas Locales llegó a América y los territorios comenzaron a emular a los liberales de la península. Las ciudades más importantes se sumaban a la causa con sus propias Juntas, que reclamaban autonomía y, con el tiempo, independencia de España. Los criollos aprovecharon la oportunidad para reclamar más presencia en los altos cargos, pues, hasta ahora, no habían tenido acceso a estos puestos por ser españoles americanos, y no peninsulares. Esto se intensificó cuando se enteraron de que la Constitución de España de 1812 hablaba de “los españoles de ambos hemisferios”.

A pesar de que las Juntas americanas no estaban tan unidas como en la Península, cada vez se hicieron más exigentes en sus reclamos. No había vuelta atrás: con la campaña de reconquista, los americanos no tuvieron otra que luchar por su independencia y, después de muchas batallas, al igual que hicieran los españoles como los franceses, los neogranadinos consiguieron la libertad de sus tierras.

Ya hablé en este blog de los extranjeros que venían a Colombia, tanto a pasar un ratico, como a quedarse. Es el turno contrario, el de los colombianos que dejan “la tierrita” para hacerse emigrantes.

De los 200 millones de migrantes que hay en el mundo, al menos 4 y medio son colombianos. Sí, un número más o menos alto. Se hace más grande cuando nos acercamos a números del país: el 9% de los colombianos vive fuera de su patria. Eso sí, todo eso, sin tener en cuenta a los hijos de colombianos nacidos en el extranjero, ni a los colombianos que salieron de su tierra antes de los años noventa. En los consulados del exterior solo hay registrados alrededor de 800.000 colombianos, pero se sabe que son más porque hay, al menos, 1,6 millones de salidas que no han vuelto.

Se estiman tantos colombianos en el exterior por el dinero que envían a sus familias. Estas remesas, aumentan cada año un 20% desde 1999 y son muy importantes para la economía del país (a la vez que perjudiciales para sus países de residencia). Por ejemplo, en 2003, este dinero supuso tres veces los beneficios generados con la exportación de café, dos veces y media la de carbón y casi sobrepasan las exportaciones de petróleo.

¿Cuáles son los destinos más comunes? La gran mayoría sale con dirección a Estados Unidos (48%). De hecho, la ciudad del mundo en la que residen más colombianos es Nueva York, con casi 1,2 millones. El 40%, casi la otra mitad, vive en diferentes países de América Latina, como Ecuador y Venezuela. El 11% se desplazó a Europa, lo que pone a España en cuarto lugar como país de acogida. Por último, solo el 1% de los colombianos abandonó su país para marchar a Asia. Y hablo en pasado, pues el año en que más emigrantes tuvo Colombia fue en 2008.

Colombianos en el exterior (Fuente: Google)

Por zonas, se sabe que la mayor parte de los emigrantes provenían de Bogotá (más del 60%). Casi todos los demás salieron de Antioquia y del Valle del Cauca, lo que indica que prácticamente todos eran originarios de alguna de las grandes ciudades del país. Salieron por igual hombres y mujeres, casi todos entre los 30 y 40 años, con estudios secundarios y capacidad para trabajar.

Los motivos por los que migran son variados, pero comunes a los de otros países. Las principales razones son políticas y económicas. Políticas, porque, desgraciadamente, aquí debemos contar a todas aquellas personas que han tenido que dejar sus hogares, forzadas por la situación política de sus municipios. Económicas, porque sobre el año 2000, Colombia vivió un periodo de crisis grave, algo que obligó a muchos colombianos a buscar una vida mejor en otro país.

En los últimos años la emigración se ha visto afectada por la crisis mundial. En cierto modo, ha disminuido, pero no ha frenado del todo, pues hay nuevos destinos en la mira.

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